Tuvimos todo esa tarde

Cómplices nubes sin agua,

peatones groseros con prisa y

libros de viejo en rebaja.

Coincidimos en lo absurdo

que fue crecer con el milenio,

de inventar excusas tontas,

de ocultarse en pretensiones.

Pude leer en tus ojos

lo que no sabías contarme,

y viste en mi pasado

lo que amenaza con ahogarme.

Un tiempo intermitente,

la moral olvidada

promesas como anzuelos,

besos de carnada.

Tuvimos todo esa tarde,

solo nos faltó una cosa:

Que después de todo eso,

me invitaras a quedarme.